Tras desayunar y coger la bici sobre las 9.30 damos una vuelta por el casco antiguo  de  Krems, una zona peatonal, con mucho ambiente, que desemboca en la puerta de la ciudad ‘Steinertor’.

Casco antiguo de Krems. Al fondo “Steinertor”

Casco antiguo de Krems. Al fondo “Steinertor”

Sobre las 10.30 decidimos continuar pedaleando. La noche  anterior estuvimos barajando la posibilidad de subir a la abadía Benedictina de Gottweig, pero una vez comenzamos la ascensión lo desechamos rápidamente, ya que teníamos bastantes kilómetros por delante y sería demasiado duro. Al fin y al cabo veníamos a disfrutar
Cerca de Trasmauer decidimos ir al pueblo para buscar un sitio para comer. De camino vimos una zona de baño muy animada y nos convencimos de que sería un buen sitio para comer. Estábamos teniendo mucha suerte con el tiempo y lo de comer en las “playas” del Danubio era todo un lujo. Así que nos acercamos al pueblo para abastecemos en un supermercado.

Tomando un baño en el Danubio

Tomando un baño en el Danubio

Encontramos uno enseguida, aparcamos nuestras bicis y entramos. En este supermercado te preparaban bocadillos calientes, así que compramos unas hamburguesas, algo de chocolate y nos dirigimos a la zona de baño a buscar un hueco, porque estaba a tope. Era sábado.
Encontramos un buen sitio y tras comer y tumbarnos un rato nos dimos un baño.

Reponiendo fuerzas

Reponiendo fuerzas

Allí conocimos a  Andreas un chico vienés muy amable que nos dió  algunas sugerencias para nuestra estancia en Viena. Nos lo estábamos pasamos muy bien, pero era hora de irnos. Eran cerca de las 17.30 y  todavía nos quedaban cerca de treinta kilómetros.
Tras hacer una parada para tomar un refresco conseguimos llegar a Tulln, a las 20.00 horas

Puente en Tulln

Puente en Tulln

Cerca de  Tulln nos llama la atención un gran puente que cruza el Danubio. Es espectacular, sobre todo con la luz del atardecer. Es un pueblo pequeño, pero vemos que a lo largo del camino a orillas del Danubio hay muchas mesas, chiringuitos y muchísima gente. En la agencia ya nos habían avisado de que en Tulln había una feria internacional de las flores, ya que resulto muy difícil encontrar hotel allí. Si queréis ir y coincidir con esta fiesta hacerlo con mucha antelación, porque realmente vale la pena. La gente suele reservar de un año para otro.

Escenario en el Danubio

Escenario en el Danubio

No nos imaginamos que nos encontraríamos con tanto ambiente y para nuestro asombro vemos un gran escenario en el Danubio. ¡Esto promete!, pensamos, y así fue.
Tras encontrar la Pensión Renata, que se encontraba un poco alejado del centro  vemos que esta todo apagado. Todo el mundo se había ido al pueblo. Nos atiende el jardinero, que no entendía ni papa de inglés. Por señas nos dice donde dejar las bicicletas, y donde están nuestras habitaciones. La pensión era muy cuca, Era una casa cuya dueña  Renata, alquilaba habitaciones. En nuestro caso la habitación era muy amplia, con el baño fuera, pero era de uso exclusivo para nosotras. Al pobre jardinero intentamos preguntarle una serie de dudas, así que decidió llamar por teléfono a Renata y ella sí , afortunadamente hablaba inglés, y nos aclaro todo. Era una fiesta muy importante y todo el mundo estaba en el río, nos dijo que fuéramos al centro ya que en breve habrían fuegos artificiales y empezaría el espectáculo en el río. El Jardinero nos dio las llaves y desapareció. Tras ducharnos rápidamente decidimos que iriamos en  bicicleta al centro ya que estaba un poco lejos, pero cuando bajamos nos encontramos con la cochera cerrada. El jardinero se había ido también de fiesta, éramos las únicas que quedábamos. Eran ya las  21.15  y decidimos ir andando, pero hasta eso nos salio bien ya que durante el trayecto pudimos ver los fuegos artificiales. Al llegar nos encontramos cientos de bicicletas, (era el medio de transporte que todo el mundo había utilizado) y un escenario con un cantante  que imitaban a Michael Buble. ¡Era genial! Compramos unos perritos calientes y nos sentamos en una tribuna para disfrutar del espectáculo.
A las 23.30 termino el concierto y nos pusimos en marcha para ir al hotel, teníamos por delante unos 20 minutos a pie, ¡Como echamos de menos las bicicletas!

Domingo, 26 de agosto: Tulln-Viena (50 km)