Hoy el tiempo ha dado una tregua, esta un poco nublado, pero no hace viento, así que hoy todos juntos tras el desayuno emprendemos nuestra última etapa dirección a Viena.

Cruzando hacia "la isla del Danubio"

Cruzando hacia “la isla del Danubio”

La ruta es corta y fácil, la entrada a Viena es muy bonita y como la última vez la hicimos entrando por la isla del Danubio (Donauinsel), cruzando el puente pasado Langenzersdorf. Vale la pena entrar por la isla. Este año al llegar era más temprano, y estaba menos animado a causa del tiempo, pero aún así nos sorprende una música muy, muy animada.

Llegada en bici a la Isla del Danubio. Viena

Llegada en bici a la Isla del Danubio. Viena

La peque ha disfrutado de su viaje en bicicleta.

La peque ha disfrutado de su viaje en bicicleta.

Nos acercamos y vemos que se trata de un “after hour”. Es el lugar perfecto, no vive nadie y el entorno es genial. Horas más tarde se empezaría a llenar de familias, ya que la isla del Danubio es un lugar de ocio muy animado.

Ruta en bicicleta por los lagos de Austria. ¡Conseguido!

Ruta en bicicleta por los lagos de Austria. ¡Conseguido!

Llegamos al hotel y objetivo conseguido. Nos duchamos y nos fuimos todos al Prater a comer, el esfuerzo bien merece comerse el famoso “codillo de cerdo”, que ya probamos en su día y no queríamos que nuestros compañeros de viaje se lo perdieran. No defraudó.

"Stelze", codillo austriaco. Viena

“Stelze”, codillo austriaco. Viena

 

Tras comer dimos una vuelta por este nostálgico parque de atracciones que te transporta en el tiempo y donde destaca su famosa Noria Gigante, símbolo de está preciosa ciudad. Nos dirigimos al centro de la ciudad a dar una vuelta y comer en el famoso hotel Sacher, cuna del famoso postre “Tarta Sacher” y darnos un último homenaje.

El Prater. Noria Gigante. Viena

El Prater. Noria Gigante. Viena

Ya era de noche y tras un día tan completo nos fuimos a descansar al hotel y dormir, al día siguiente había que madrugar para ir al aeropuerto. Lo bueno tocaba a su fin y era el momento de empezar a ver cuál sería nuestra próxima ruta.

Hotel Sacher. Tarta Sacher. ¡Chocolate!

Hotel Sacher. Tarta Sacher. ¡Chocolate!

La experiencia de viajar en bicicleta con Yaiza con sólo 17 meses, fue todo un reto para nosotros, pero una satisfacción total. Verla disfrutar de esta experiencia fue lo mejor de todo. Era la que más cómoda iba, dormía cuando le apetecía, se sentaba en la sillita de mamá cuando quería “dotorear” o en el carrito con papá cuándo quería  jugar o dormir y si llovía, ella miraba por su ventana disfrutando de vernos como los demás nos calábamos. Todo le llamaba la atención, así que estábamos seguros de que está ruta sería el principio de muchas más, estábamos convencidos de ello.

No la consideraría una ruta en bicicleta especial para niños, sobre todo porque las etapas no son cortas, aunque como ya he comentado en alguna ocasión depende de cada niño y de sus intereses… si es cañero, si es más tranquilo… En esta ocasión debido a la corta edad de la peque, se podría haber hecho cualquier ruta, pero eso sí, la voluntad y el esfuerzo es de los padres, pero desde luego es muy cómodo viajar así y muy gratificante, sino no serían vacaciones y para los niños, toda una aventura que jamás olvidarán.

¡Hasta la próxima!

Ruta en bicicleta por los lagos: Salzburgo-Viena