Tras el desayuno hacemos un “briefing” sobre el plan del día. El grupo se dividió, salieron temprano, mientras que nosotros con la peque, preferimos llevar otro ritmo. Fuimos a comprar pañales, algún potito …  y enseguida nos pusimos en marcha. Esta parte del trayecto ya nos era familiar para Alicia, Almudena y para mí ya que aquí nos encontramos con un viejo amigo, el Danubio.

Trolley para bici o carrito para príncipes y princesas

Trolley para bici o carrito para príncipes y princesas

Nos reencontramos con el grupo en Mauthausen tomando un refrigerio. A partir de aquí cada uno escogió según sus preferencias, unos prefirieron quedarse para ver el campo de concentración de Mauthausen e ir al hotel en tren y otros porque no les apetecía o como en nuestro caso, ya lo habíamos visitado nos continuamos con la bici hasta Grein.

Ruta en bicicleta.Linz-Grein

Ruta en bicicleta.Linz-Grein

El paseo fue muy agradable y la verdad fue un placer rememorar nuestro primer viaje en bicicleta por el Danubio con la ruta tradicional de Passau-Viena, ya que como muchas otras cosas hermosas de la vida la primera experiencia, en este caso, de viajar en bicicleta siempre trae gratos recuerdos.

Aparcar bicicletas y al agua. Cerca de Grein.

Aparcar bicicletas y al agua. Cerca de Grein.

Zona de baño. Dornach. Grein

Zona de baño. Dornach. Grein

A unos pocos kilómetros de Grein, en Dornach descubrimos una zona de baño que no la conocíamos,  y cómo hacía calor, no nos resistimos, así que paramos para darnos un chapuzón. La zona estaba muy bien, tiene un restaurante, habían columpios, cosa que Yaiza agradeció y cambiadores, con lo cual, nos pusimos nuestros bañadores y ¿al agua patos!.

Refrescando las piernas tras el pedaleo

Refrescando las piernas tras el pedaleo

Ya más fresquitos nos dirigimos a Grein, un pueblo encantador, donde no hay que dejar de tomarse un rico helado.

Fin de etapa en bici. Grein

Fin de etapa en bici. Grein