Hoy la lluvia sería nuestra compañera de viaje. Llovía a ratos y no resultaba muy molesto ya que hacía calor y con un chubasquero podías hacer la ruta cómodamente.
Nos levantamos pronto para desayunar y bajar nuestro equipaje a recepción, pero al parecer se nos habían pegado las sábanas. En el parking de bicicletas apenas habían diez bicicletas y entre ellas las nuestras.

Parking de bicicleta a primera hora

Parking de bicicleta a primera hora

Eran las 9.30 cuándo salimos del hotel. Seguimos por el margen derecho del río y  pasamos por Inzell. Sigue siendo una ruta tranquila, pero eso sí hoy nos topamos con más  ciclistas. Sobre las 11.00 horas llegamos a Aschach donde compramos lo necesario para hacernos unos bocatas y nos tomamos un capuchino austriaco calentito, la lluvia incitaba a ello, lo de la cerveza lo dejamos para otro momento.

La señalización es muy buena durante el recorrido

La señalización es muy buena durante el recorrido

Cruzamos  un puente para pasar al margen izquierdo ya que queríamos desviarnos para ir a “Frezeiteldorado” una zona de lagos donde vimos en la guía que era apta para el baño, aunque hoy el día no acompañaba, pensamos que sería un buen sitio para comer.  Tras cruzar el río nos dirigimos hacia  Feldkirchen, un pueblo diminuto. Poco a poco nos íbamos alejando de nuestro infatigable amigo el Danubio, pero  tuvimos que parar para ponernos el chubasquero ya que empezó a lloviznar con fuerza. Continuamos dirección a Wiedet para reencontrarnos de nuevo con el Danubio.  Seguía lloviendo pero afortunadamente con menos fuerza. A la derecha teníamos el Danubio y a la izquierda un arroyo,  y conforme íbamos pedaleando divisamos a nuestra izquierda lo que supusimos sería uno de los lagos que andábamos buscando. Hay que estar atento para no pasar de largo la indicación, ya que el acceso no esta asfaltado y la primera impresión que tuvimos es que nos habíamos perdido. Seguimos un poco más y vimos que había un pequeño puente que cruzaba el arroyo.

Cruzando el arroyo para acceder a “Frezeiteldorado”

Cruzando el arroyo para acceder a “Frezeiteldorado”

Nos miramos y sonreímos, menos mal que el arroyo no era muy profundo. Tras cruzarlo subimos una pequeña cuesta un poco embarrado por la lluvia y accedimos a otra carretera, supusimos que igual habría otro acceso menos accidentado, pero de todas formas habíamos llegado a nuestro destino, ya que nada más acceder a la carretera vimos la entrada. “Frezeiteldorado” es una zona de ocio, que debido al mal tiempo y a que era lunes  estaba bastante desolado.Nada más entrar vimos un lago donde había un grupo de chavales haciendo esquí acuático. Estaban entrenando. Cogimos algo para picar y estuvimos un rato entretenidas viendo las piruetas que realizaban. Afortunadamente había dejado de llover y decidimos recorrer la zona ya que a simple vista se veía que era enorme. Seguimos pedaleando y vimos un segundo lago, éste estaba habilitado como zona de baño. La infraestructura nos pareció fantástica. El lago estaba dividido por una valla de madera, separando la zona infantil de la zona de adultos.  En la parte infantil había un tobogán, un área con  arena para hacer “castillitos” y con sombra. A un lado vimos unas mesas de madera y nos pareció el lugar perfecto para comer.

“Frezeiteldorado”. Reponiendo fuerzas

“Frezeiteldorado”. Reponiendo fuerzas

Tras reponer fuerzas decidimos seguir recorriendo la zona de los lagos, en dirección norte donde vimos otro lago y un club de buceo, supusimos que también allí harían sus entrenamientos. Decidimos ir por las carreteras del interior en lugar de seguir la ruta marcada por la guía. Así que nos  dirigimos hacía “Goldworth”, un pueblo muy pequeño. Al llegar al centro vimos una  iglesia y nos llamó la atención el cementerio, ya que las tumbas estaban cubiertas de flores lo que les daba un aspecto muy cuidado y colorido.

Cementerio de Goldworth

Cementerio de Goldworth

Seguimos  dirección  “Hagenau” que resulto ser un pueblo más pequeño que el anterior. Aunque circulábamos por lo que parecía una carretera comarcal apenas nos topamos con vehículos a motor. Estábamos solas. Era increíble que fuera agosto. La ruta transcurre por  campos de maíz.

Sobre las 17.30 llegamos al hotel Rodlhof a las afueras de Ottensheim, el hotel era bastante flojito y se encontraba un poco aislado. Tras ducharnos decidimos ir caminando hacia el pueblo que parecía bastante deshabitado, pero al llegar a la plaza de la iglesia nos encontramos con cinco bares, elegimos uno al azar y comimos una pizza que por cierto estaba muy rica.

Estabamos cansadas, así que volvimos al hotel para preparar la ruta del día siguiente.

Martes, 21 de agosto: Ottensheim-Enns (58 Km)