Durante el desayuno conocemos personalmente a Renata una señora encantadora. Nos muestra sobre el plano la mejor opción para ir a Viena y nos recomienda ir esa mañana al Messegelande a ver la Feria internacional de las flores (Gartenbaumesse). Se celebraba del  23 al 27 agosto.
Seguimos su recomendación y fuimos hacía el recinto ferial. Había muchísimos coches. Era la primera vez que veíamos tanto vehículo a motor junto. Nosotras aparcamos las bicicletas prácticamente en la entrada del recinto. Una vez accedimos al interior vimos que habían muchos puestos al aire libre relacionados con la jardinería. La parte más espectacular fue una exposición de vestidos hechos con flores. ¡Eran muy bonitos!.

Día 10 de Tulln a Viena en Bicicleta.

Feria Internacional de las flores

Feria Internacional de las flores

Estuvimos en la feria hasta las   13.30, hora en  que decidimos partir hacía Viena por el margen derecho. A la salida tuvimos  un problema con la bici de Alicia, su rueda trasera se había aflojado. Con nuestro kit de herramientas lo solucionamos y pudimos continuar nuestra ruta sin problemas.
En la guía vimos que había  una zona de baño cerca de   Greifenstein y decidimos parar allí para comer.

Comiendo cerca de Greifenstein

Comiendo cerca de Greifenstein

Todavía nos quedaban existencias
Tal y como nos había recomendado Renata cruzamos por un puente “Krafwerk Greifenstein” para continuar por el margen izquierdo, de esta manera entraríamos a Viena por la isla del Danubio (Donauinsel).
Pasamos por Korneuburg y unos kilómetros más adelante vimos un puente por el que cruzamos para entrar en la isla. Fue muy agradable, os lo recomiendo.

Cruzando el Danubio para acceder a Donauinsel

Cruzando el Danubio para acceder a Donauinsel

La isla del Danubio es una gran zona de ocio  sin coches, donde la gente va en bici, con patines o simplemente paseando. Al ser domingo estaba a tope. Paramos para tomar un refresco y afrontar nuestra última etapa.
Cruzamos por el puente Reichbruck para ir a dejar las bicis en el hotel Park Inn que se encuentra justo enfrente de la “Uno City”, donde se encuentra el edificio de las Naciones Unidas. Nuestra aventura había tocado a su fin y sin lugar a dudas habían sido unas vacaciones muy especiales.

¡Objetivo conseguido!

¡Objetivo conseguido!

Tras dejar las bicicletas cogimos el metro para ir a nuestro hotel, el Albatros. Era ya bastante tarde por lo que nos duchamos y nos acostamos después de picar algo. Al día siguiente había que “descubrir” Viena.

Lunes, 27 de agosto: Viena