DÍA COBLENZA

Hoy toca conocer Coblenza. Sin lugar a dudas recomendamos pasar un par de noches en esta bonita ciudad. Coblenza es una de las ciudades más antiguas de Alemania que atesora muestras de la ocupación romana que datan de unos 2000 años atrás. Su casco antiguo tiene varias iglesias dominadas rodeadas de bonitas callejuelas y plazas. Su patrimonio arquitectónico es muy rico, ya que la ciudad cambio de manos en varias ocasiones entre los imperios francés y germánico ofreciéndonos muestras de ambas culturas, así que decidimos dedicar el día a ver esta ciudad.

Tras desayunar cogemos el paraguas, ya que está bastante nublado y amenaza lluvía. Decidimos dar un paseo a orillas del río y Mosella y tras unos diez minutos andando nos encontramos con uno de sus mayores atractivos y símbolo de esta ciudad; “Deutsches Eck”, (el rincón alemán) , bautizado así por los caballeros de la Orden Teutónica que establecieron su casa señorial en esta bonita región, fácil de defender.

Días extras en Coblenza, con excursión en bicicleta por el Rhin.

 “Deutsches Eck”, (el rincón alemán). Coblenza

“Deutsches Eck”, (el rincón alemán). Coblenza

En este punto el río Mosela y el Rin confluyen siendo un espectáculo subir al monumento del emperador Guillermo I para sentirte como en la proa de un barco observado el río Rin a tu derecha y el rio Mosela a tu izquierda, ¡no te lo puedes perder!.

Desde el  teleférico. Ciudad de Coblenza y Rincón Alemán.

Desde el teleférico. Ciudad de Coblenza y Rincón Alemán.

 Continuamos con nuestro paseo a orillas del Rin para coger el teleférico que cruza el río para subir a la fortaleza de prusiana de Ehenbreitstein. Las vistas son impresionantes, ensombrecido por la lluvia, pero tiene también su encanto.

Paseando por los jardines de la  fortaleza de prusiana de Ehenbreitstein. Coblenza

Paseando por los jardines de la fortaleza de prusiana de Ehenbreitstein. Coblenza

Vistas de Coblenza desde la plataforma  de la  fortaleza de Ehenbreitstein

Vistas de Coblenza desde la plataforma de la fortaleza de Ehenbreitstein

Tras visitar la fortaleza decidimos bajar, ha empezado a llover con intensidad r y el hambre aprieta, nada más bajar del teleférico vemos un bonito restaurante con terraza a orillas del Rin y con vistas a la fortaleza.

Fiesta del vino de Winningen

Fiesta del vino de Winningen

Comimos a la española, con sobremesa y muy relajados disfrutando de las vistas, afortunadamente ha parado de llover. Tras pensar en diferentes opciones decidimos coger un taxi para ir a la estación del tren e ir a Winningen para unirnos a la “fiesta del vino”. Había un gran ambiente, con música en directo, chiringuitos con comida rápida y como no, vino. Nos lo pasamos genial y Yaiza sin complejos se hizo colega de una niña alemana, con la que estuvo jugando y bailando. La lengua no importa a estas edades, no se quien disfrutó más.

Sobre las nueve de la noche decidimos regresar a nuestro hotel en Coblenza.

DÍA 2 COBLENZA – ST GOAR AM RHEIN – COBLENZA (35 km aprox sólo ida, vuelta en ferry)

Hoy luce el sol y tal y como habíamos planeado preparamos una pequeña excursión en bicicleta a orillas del río Rin, estando tan cerca era una tentación. Coblenza se encuentra en el valle superior del medio Rin con unos 65 km de paisajes cultural de castillos, ciudades históricas y viñedos lo que le ha valido ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2002.

El Rin y sus castillos y fortalezas

El Rin y sus castillos y fortalezas

Nuestra ruta sigue este recorrido, vamos hacía el sur hasta St. Goar.

Salimos bordeando el río Mosela en dirección al rincón alemán y continuamos por el margen derecho, ya con el Rin como compañero de viaje. Esta ruta conocida como “Ruta Romántica del Rin” es una gozada, su  carril bici es estupendo y circula la mayor parte del tiempo a orillas de esté emblemático río. El paisaje destaca por la cantidad de castillos que vemos a lo largo de nuestro paseo hasta llegar a nuestro destino St Goar.

En el siglo XIII, el Rin se convirtió en un centro de intercambio comercial. Esta zona se convirtió en un paso protegido por el clero y la nobleza, quienes desde sus castillos, cobraban tasas y peajes a los pasajeros y barcos que utilizaban esta ruta mucho más segura. Ahora algunos de los castillos se han convertido en museos con diversas actividades y zonas de ocio.

Ruta romántica del Rin en bicicleta

Ruta romántica del Rin en bicicleta

Llevábamos los billetes de ferry para regresar a Coblenza, pero los cambiamos para volver más tarde, desde lejos el  castillo de Rheinfels, nos llamo la atención y quisimos conocerlo más de cerca. Dejamos las bicicletas enfrente del kiosko de venta de billetes del ferry y nos fuimos a recorrer el pueblo.

"Burgexpress St Goar" para subir al castillo

“Burgexpress St Goar” para subir al castillo

Como siempre primera parada la oficina de turismo. Allí nos facilitan el horario. Tuvimos mucha suerte, ya que nada más salir pasaba un trenecito turístico el “Burgexpress St Goar”, que te sube al castillo. Vale unos 4 euros ida y vuelta y desde luego vale la pena, ya que la cuesta es muy pronunciada, que hasta el tren le costaba subir. Dimos una vuelta por el castillo y estuvimos barajando entrar, pero era la hora de comer y nuestro ferry salía en un par de horas, así que decidimos buscar un sitio para comer.

Espectaculares vistas del Rin desde el castillo. St Goar

Espectaculares vistas del Rin desde el castillo. St Goar

Resultó curioso, porque entramos en una tienda de souvenirs y vimos a una camareras con comida, nos señalaron una puerta y ¡sorpresa!, una terraza impresionante con unas vistas increíbles. El sitio ideal para comer. A lo lejos  a unos cuatro kilómetros más se divisa  Lorelei, si tenéis tiempo vale la pena acercarse y ver el río a su paso por este  acantilado, donde debido a su profundidad y su estrechez, convierten este lugar en uno de los lugares más peligrosos del valle superior del Rin. En el risco de Lorelei, con más de 120 metros de altura empieza la leyenda de la bella muchacha traicionada por su amor, que luego se convirtió en mito, en la sirena del Rin, que con su hermosura, sus largos cabellos y llena de rencor conducía a los navegantes a la muerte. Ahora todo esto esta muy controlado gracias a las señales lumínicas conocidas como “Wahrschau”. Lo que sí oirás con toda probabilidad es “The Loreley”, una de las canciones más famosas del Rin.

Paseando por St Goar

Paseando por St Goar

Estábamos embobados, casi sin hablar disfrutando de tanta belleza y como no de la comida, volvimos a la parada para coger el último tren sobre las 4 hacia el pueblo, donde aprovechamos para tomarnos un rico helado, mientras esperábamos a que llegara nuestro barco.

Disfrutando de las vistas desde el barco

Disfrutando de las vistas desde el barco

Crucero por el Rin de St Goar a Coblenza

Crucero por el Rin de St Goar a Coblenza

El paseo en barco de regreso es muy agradable, es lento, ya que tarda unas dos horas, pero disfrutamos mucho viendo el río desde otra perspectiva y como no sus castillos y fortalezas.  Llegamos a Coblenza casi de noche y fuimos a comer cerca de una especie de pizzería a orilla del río Mosela. Cansados, pero muy satisfechos, ahora sí podemos decir que este viaje en bicicleta por el río Mosela había sido todo una delicia y la idea de realizar una excursión en bicicleta por el Rin había sido el perfecto cierre para unas vacaciones cicloturisticas.