Hoy no hay que preocuparse por el equipaje. No cambiamos de hotel.
Junto al mapa de la red de carriles bici, nos dan un manual con indicaciones en castellano de qué “empalmes” (knooppunt) hay que ir cogiendo para llegar a nuestro destino; Blankenberge, situado en la costa, en Mar del Norte. La ruta es totalmente llana, muy tranquila y va alternando carril bici, caminos secundarios y de tierra. Pasamos por una zona industrial y también circulamos a orillas de uno de los principales canales, muy anchos donde hay gente haciendo deporte.

Lissewege, la aldea blanca de Flandes

Lissewege, la aldea blanca de Flandes

En bicicleta de Brujas a Blankenberge (Mar del Norte)

A unos 10 km de Brujas pasamos por Lissewege, conocida como la aldea blanca de Flandes, es un pueblo muy pequeño, donde destaca su iglesia gótica del S.XIII de Nuestra Señora. Se puede subir a la torre, pero tiene un horario, las vistas deben de ser muy chulas. En la Edad Media era un lugar de parada para aquellos que iban de peregrinaje a Santiago de Compostela.

Iglesia de Nuestra Señora. Lissewege.

Iglesia de Nuestra Señora. Lissewege.

Han debido de ser las fiestas hace poco, ya que se encuentran recogiendo una especie de escenario. Nos llama la atención la cantidad de obras de arte que decoran el pueblo.
Es un lugar pintoresco donde recomendamos parar y como no tomar una cerveza en alguno de sus bares.
Otro de sus atractivos es la abadia cisterciense de Ter Doest.
Nos ponemos en camino hacia Blankenberge, vemos como el camino se vuelve cada vez más arenoso, nos acercamos a la costa. A la entrada del pueblo encontramos el Sea Life Marine Park, un parque temático marino, por si os apetece acercaros a verlo.

Ruta en bici por Mar del Norte.

Ruta en bici por Mar del Norte.

Nosotros cruzamos directamente la carretera y nos adentramos por un camino de tierra. ¡Ya hemos llegado al Mar del Norte!. Viniendo de la costa alicantina, el mar para nosotros está tristón, gris, pero tiene su encanto. No dudamos en atar las bicicletas y dar un largo paseo por la desértica playa, es una zona de dunas, no hay turistas bañándose, pero vemos que el deporte más practicado es el “kitesurf”, ¡el cielo esta plagado!.

“Belgium Pier”. Blankenberge

“Belgium Pier”. Blankenberge

A nuestra izquierda, a lo lejos vemos el “Belgium Pier”, una estructura peatonal que se adentra en el mar unos 350 metros, llegando a un bonito edificio circular. El primero realizado en hierro forjado era de 1894, pero tras ser quemado en 1914 se construyo uno nuevo en 1933 y fue reformado en 2003.

Paseando por el mar del norte.Blankenberge

Paseando por el mar del norte.Blankenberge

Tras nuestro paseo por la playa decidimos acercarnos a Blakenberge, una de las ciudades turísticas balnearias más importantes de Bélgica con lo cuál el ambiente en estas fechas es genial. Para llegar lo hacemos por el camino de las dunas, tenemos trayectos con algunos problemas, ya que casi resulta imposible ir en bici debido a la gran cantidad de arena. Al final bajamos una cuesta y entramos de lleno en el centro neurálgico de la ciudad. Hay atracciones para los más pequeños, Yaiza ve uno que le vuelve loca, así que parada para que monte. Nos acercamos al “Belgium Pier”, y llegamos hasta el final para disfrutar de las vistas y nos sentimos como si estuviéramos realmente en otra época, en la “Belle Epoque”.

Recorriendo en bicicleta Blankenberge

Recorriendo en bicicleta Blankenberge

Blankenberge desde el "Belgium Pier"

Blankenberge desde el “Belgium Pier”

 

Continuamos con nuestro paseo a lo largo de la costa, que esta lleno de restaurantes, de peatones…, hay que ir con cuidado, pero se circula bien, nos vamos acostumbrando.

Paramos para comer uno de los platos típicos, anunciados por doquier… mejillones con patatas fritas. !Ricos, están muy ricos!, con la cerveza y las vistas… no se puede pedir más. Nos llama la atención las playas. La gente no esta en el agua, hay más gente en la arena y la playa no está atestada de toallas y sombrillas, sino de casetas. Hay zonas que son chiringuitos, acotados y con un montón de columpios para los niños, tenían algunos baños, aseos… todo impecable. Al principio no teníamos claro si eran clubs privados, así que nos acercamos a uno a preguntar. Muy amablemente nos dijeron que podíamos tomarnos lo que quisiéramos y la peque podía disfrutar del paraíso que tenía a su alrededor. Esto es una cosa que nos encanta, sobre todo desde que tenemos a Yaiza y viajamos con ella, es increíble la cantidad de infraestructuras que tienen para ellos.

Chiringuitos y parques infantiles en Blankenberge.

Chiringuitos y parques infantiles en Blankenberge.

Tras tomarnos un café y un helado fuimos a recorrer la ciudad y disfrutamos de lo lindo, pero había algunas zonas, sobretodo el centro que estaban muy a tope y al ir con las bicicletas decidimos dar un paseo usando los carriles.

A media tarde decidimos regresar y tal y como nos sugieren lo hicimos por Zuienkerke, nada más salir de la zona turística retomamos los caminos secundarios y la tranquilidad de circular por el campo.
Llegamos sin problema al hotel. Un buen día, nos gustó mucho, diferente de las rutas que habíamos hecho hasta el momento.
Ahora cenar, y en la sobremesa Yaiza a jugar con nueva amiga Leda y a dormir. Mañana toca ir a Oostende

Día 6. Etapa en bicicleta por Flandes. Brujas– De Haan- Ostende (43 km)