Después de desayunar decidimos dar una vuelta por Oranienburg, pasando por su Palacio construido en 1655, esta considerado como  uno de los edificios barrocos más importantes de Brandenburgo y uno de los palacios prusianos más bellos de la época.

Desde aquí tenemos dos rutas en bicicleta que coinciden durante un largo trayecto hasta Berlin, la del río Havel y la ruta de  Berlín-Copenhague. El río Havel cruza Oranienburg y le da mucha vida, vemos a la gente bañarse, realizar deportes acuáticos y a ambos lados vemos ciclistas, gente caminando, corriendo, parques infantiles.

Hay que ir fijándose en los carteles, pero la ruta no tiene perdida ya que circula paralelo al río. En Burkenwerder pasamos por un lago donde la gente aprovecha para darse un baño. Pasamos por Hohen Neuendorf donde circulamos por una zona boscosa, de repente encontramos un puerto deportivo bastante animado con un restaurante con vistas al lago. Lugar perfecto para un tentempié. Pasamos por el lago Tegeler donde Yaiza y yo aprovechamos para darnos un baño en una de sus playas justo al lado de un chiringuito, donde José nos espera con una cerveza.
Estamos a solo 16 km de Berlín, así que nos ponemos a pedalear. Conforme nos acercamos a la ciudad  vemos a los aviones realizando las maniobras de aterrizaje en el cercano aeropuerto de Tegel.
La entrada a Berlín se hace un poco larga, el día estaba siendo intenso, pero llegamos sin problemas a la avenida principal, empieza a anochecer y a lo lejos ya se divisa el símbolo que dejamos atrás el primer día de ruta: la puerta de Brandenburgo, la ruta cicloturística había llegado a su fin.