Después de desayunar vemos como las nubes amenazan lluvia. Nada más salir seguimos el río Havel para llegar al lago Beetzsee y bordearlo por el lado izquierdo. Tras pedalear unos pocos kilómetros encontramos  un enorme parque, una pasada, no pudimos resistirnos y paramos para jugar un ratito.

Parque Infantil. Brandenburgo

Parque Infantil. Brandenburgo

Tras continuar con la ruta empieza a llover y paramos para equiparnos, pero empieza a apretar bastante. La zona no esta muy poblada, pero tenemos suerte y llegamos a un pequeño puerto deportivo a orillas del lago donde vemos un sitio que dan comidas, nos pareció de lo más acogedor sobretodo debido a las circunstancias. Era pronto para comer, pero era el lugar perfecto para esperar a ver si amainaba la lluvia.

Lago Beetzsee

Lago Beetzsee

Tras reponer fuerzas seguimos las indicaciones de la ruta representada con un cisne (Storchen – radweg) hasta Ketzur donde giramos dirección a Gortz  y Pawesin
Una vez salimos de Ketzur no hay carril bici y se circula con un poco trafico pero me recordaba a Hungría donde los coches pasan muy rápido e impresiona un poco.
Una vez llegamos s Bagow justo pasando la iglesia hay un desvío a la izquierda hay que estar atento sino es fácil pasarsela. Vemos la señal indicando la dirección hacia Gross Behnitz
A partir de aquí el tráfico es mucho menor y el día a mejorado. Pasamos por Riewend a orillas del lago Riewendsee. La ruta es muy tranquila y los pueblos por los que pasamos son muy pequeños
Justo al salir del pueblo encontramos que la carretera  es ahora bacheada por ser de ladrillo, tenemos unos 2 km, seguimos cerca de la orilla.
Luego volvemos a ver la carretera con muy poco trafico y pasamos por Klein Behnitz. Desde aquí tenemos dos alternativas.
La primera es de unos diez kilometros que nos lleva hasta Ribbeck conocido por un poema de un famoso escritor, Theodor Fontane, que cuenta la historia de un noble que regalo unas peras de su árbol a tres niños. Al lado de la iglesia encontramos el famoso árbol que data de 1722 que sustituyó al legendario peral.
La segunda alternativa es ir directamente a nuestro destino que está solo a tres km, alternativa que escogemos.
Finca Landgut A. Borsig

Finca Landgut A. Borsig

El pueblo es también muy pequeño con muy pocas alternativas, pero al llegar a nuestro hotel nos llevamos una agradable sorpresa. Nada más cruzar la entrada de ladrillo rojo nos damos cuenta de que es un sitio muy especial. Es la antigua finca de la familia Borsig,  donde vemos los establos, la casa de huéspedes, la destilería, el granero y el Bio-hotel construido en 2012 siendo uno de los hoteles más sostenibles en Europa. Decidimos darnos una merecida ducha y dar un  paseo para conocer las instalaciones y ver los imponentes plataneros asiáticos  de 300 años que se encuentran a orillas del lago Gross Behnitz,  muy agradable.
Tras el paseo decidimos ir al antiguo gallinero, ahora convertido en un acogedor restaurante con vistas al lago. Yaiza cenó rápido, ya que nada más entrar vio que había un rincón para niños con juguetes y pinturas y los papis disfrutamos de una cena espectacular en un marco incomparable. Fue el broche final de la jornada.
Lago Gross Behnitzer

Lago Gross Behnitzer